Campo base

Por fin y tras 6 días de espectacular trekking por el valle del Khumbu, llegamos al que para muchos es su punto de destino, el campo base del Everest.

Para mi será el punto de partida de un bello camino en el que intentaré hacer realidad un sueño que hace un tiempo resultaba inalcanzable.

Descubrir la sensación de alcanzar con mi vista en el horizonte, el inigualable paisaje que se ve desde el techo del mundo, 8848 m, Chogolungma, la madre del universo, comúnmente llamado Everest.

Atrás quedó un largo camino que empiezo cuando tenía tan solo 8 años en los Pirineos, luego continuó en los Alpes, los Andes, Alaska, África, los Urales, la cordillera del Tian Shan, el Karakorum y los sagrados Himalayas donde alcanzamos tras 6 expediciones a montañas de 8000 m, la cumbre del Cho oyu, 8201m y el Lhotse 8516 m sin uso de oxigeno artificial.

Una noble batalla entre la naturaleza más pura y extrema, y la más grande voluntad y  motivación del ser humano. Una lucha en la que lo que está en juego, tiene un valor incalculable, la propia vida … alcanzar la felicidad.

Este camino no fue fácil, duros días de entrenamiento ascendiendo montañas aquí y allá, días de condiciones extremas, largas lesiones que poco a poco me han ido limitando físicamente, superar las infranqueables barreras económicas prívandome de otras cosas, embargar tu futuro profesional y lo que es más duro, el futuro de tu familia.

Es difícil comprender qué podemos encontrar aquí. Alguien dijo cuando le preguntaron la razón por la que subía montañas y contestó que porqué estaban allí, una buena respuesta, aunque yo me atrevería a decir más. Sin duda aquí encontramos la felicidad plena, esa palabra que cada uno la entiende de una forma, algo que todos buscamos y algunos no encontraran jamás, para mi un equilibrio entre el hogar por un lado y las montañas y la naturaleza por el otro.

Sin duda nada de esto habría sido posible sin el soporte de una gran familia detrás, esa que queda en casa tras el largo tiempo fuera, por ello solo puedo sentir infinito agradecimiento.

También tengo que dar las gracias a todos aquellos que, de una u otra forma me siguen y mi apoyan, aquellos que en algún momento compartieron conmigo una parte de ese largo camino.

Gracias también a los que han confiado en mi para esta gran aventura, OLYMPUS, RAB, LUCROIT, LOWEALPINE Y BOREAL.

Sin ellos este viaje jamás habría comenzado.

2018-05-07T10:08:11+00:00